| EL MUNDO DESDE UNA BICICLETA |
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| Texto y fotografias de Bruno
Sananès |
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La
idea de hacer un fresco fotográfico sobre la bicicleta en el
mundo nació por pura casualidad, en 1994, gracias a las fotos
de un guía vietnamita que paseaba por todo su país grupos de
turistas procedentes de todas las partes del mundo.Veía a las
bicis en esos clichés, siempre relegadas a segundo plano, parcialmente
escondidas en el flujo de su minima importancia. Unas veces cargadas
con decenas de pesados capazos; otras veces sobrecargadas con
cestas de plátanos o con bloques de carbón. Las bicicletas estaban
por todas partes, útiles y necesarias. Unos meses después, partía
para Hanoi. |
Llegué justo
a tiempo. El desarrollo económico que está llamando a la puerta
de Vietnam todavía no había descargado sus oleadas de mobylettes
y de scooters. Las calles de la capital vietnamita seguían siendo
el escenario de un ballet de bicicletas, con la única músicà del
ring ring de sus timbres. Pasaba los días deambulando por las
callejuelas de los viejos barrios del centro o por las grandes
y modernas avenidas repletas de bicis. Rapidamente me di cuenta
de la importancia de la bicicleta en la vida de todos los días
y del singular puesto que ocupaba en el seno de las familias.
Más que un simple medio de transporte, la pequeña reina era aquí un
verdadero utensilio, el vínculo entre los campos, el mercado
y la ciudad. Y a falta de teléfono, la bicicleta se convertía
en el medio de comunicación por excelencia. |
Alquilé una
bici para fundirme con la masa. En los alrededores del "Lago
de la espada reconquistada", en el mismo corazón de la ciudad,
sentí una profunda serenidad, un dulce bienestar debido, en parte
al menos, a la falta de ruido ambiental y al ritmo tranquilo
de las bicicletas que iban y venían en torno al lago. |
Durante
el itinerario descubrí mis primeros rickshaws(grandes triciclos
con asientos, utilizados como bici-taxis), mis primeras bicicletas
con remolque, mis primeros reparadores de bicis instalados en
las esquinas de las calles y, sobre todo, mis primeros infladores
de ruedas de bicis, con los que pasaba largas horas, observando
el incesante desfile de bicicletas. |
Poco
a poco, mi idea iba tomando cuerpo, pero, al mismo tiempo, me
daba cuenta de que tenía que ir más allá. Por eso, un año después,
volvía a partir en dirección al continente asiático. En el mes
de enero de 1996, aterrizaba enYakarta (en la isla de Java, en
Indonesia) y, nada más poner los pies en el aeropuerto, mi mirada
se detuvo, allá a lo lejos, en un miembro del servicio de pista
que circulaba en bici, con su walkie-talkie en la mano. Esta
visión me pareció una señal del cielo para volver a sumergirme
en el universo de la bicicleta y para descubrir todas las riquezas
de su utilización. En Yakarta, me encontré con los últimos bici-taxis,
en los que el cliente ténía que sentarse sobre un pequeño cojín
fijado al portabultos.En Singapur, me topé con una brigada de
carteros en bici, que entregaba sus pequeños paquetes entre los
rascacielos futuristas del centre de la ciudad. |
Después,
subiendo hacia el norte, en Malasia, me topé con los conductores
de becaks (otro taxi-bici), que decoran sus medios de trabajo
como si fuesen Harley-Davidson. En cambio, en Bangkok, no hay
bicicletas, pero si una contaminación insoportable producida
por el flujo continuo de los coches. Siguiendo mi ruta, después
de Laos y Camboya, llegué de nuevo al Vietnam que había abandonado
dieciséis meses antes.Y me quedé sorprendido, porque muchas cosas
ya habían cambiado. En Ho ChiMinh-Ville, se levantaban edificios
de quince pisos y en sus calles, de pasado colonial, el número
de bicicletas había descendido dramáticamente. EI progreso comenzaba
a cambiar lentamente la forma de vida. Los scooters se habían
con-vertido en los reyes del asfalto y el ring ring de los timbres
se encontraba ahora ahogado por los cláxones de los automóviles,
cada vez mas numerosos. Me fui a China. |
Con
su milmillone y casi tantas bicicletas, sabía que el imperio
chino era el país soñado para concluir este viaje por Asia. Si
existe una"cultura de la bici", aquí es donde ha alcanzado su
culmen. La bici es utilizada para innumerables actividades profesionales.
Provista de una plataforma, sirve de tenderete a los vendedores
de frutas o de pescado. A veces, transporta una micro-cocina
y permite la preparación de pasta al vapor o de otros platos
típicos chinos. En Beijing, en los barrios llamados "Hutongs",
hay cientos de pequeños puestos caIlejeros en bicis que ofrecenotodos
los snacks posibles e imaginables. A fuerza de recorrer caminos
y fisgonear en los barrios pobres de las ciudades, mi mirada
se centró esencialmente sobre estas dos ruedas que la gente utiliza
de mil maneras. Era como una especie de cazador al acecho de
esta pequeña reina que, a menudo, se me escapaba entre los dedos.
Objetos furtivos por excelencia, las bicis salen de una callejuela,
de una casa o de un campo y se eclipsan inmediatamente. Recuerdo
todas esas ocasiones fallidas; todas esas fotosque no pude hacer.
En esos casos, guardaba sólo el recuerdo del emocionante espectáculo
de ese niño en bici y su compañero de pie, en-el portabultos,
que llevaba en las manos un inmenso cometa multicolor, que les
protegía del sol del mediodía y que casi les hacía volar hacia
el cielo. |
Y
como viaje llama a viaje, decidí realizar una tercera estancia
en Asia. Pero esta vez en el subcontinente indio. |
Comencé por
Bangladesh, en el mes de enero 1997. Pronto me encontré en mi
elemento. Dacca, la capital de este país completamente llano,
cuenta con cientos de miles de bicis. En las horas punta, en
los viejos barrios de callejuelas estrechas, se producían inevitablemente
gigantescos atascos de bicicletas y de rickshaws. Seguí mi periplo
por Birmania y, después, por Nepal. Era el final del invierno.Hacía
frío en las llanuras del Terai. Los ríos todavía no habían crecido
con el deshielo de las nieves del Himalaya.Para atravesarlos
a diario, decenas de personas con sus bicicletas al hombro se
amontonan en frágiles piragüas, que cruzan el río y les Ilevan
a trabajar a la cuidad. Hasta en el fin del mundo, la bicicleta
sigue siendo ese importante vínculo social que une a los hom-bres. |
Terminé mi
recorrido por Asia, aunque me faltasen por visitar numerosos
países y, entonces, me decidí a viajar al.otro lado del planeta,
bajo otros cielos, hacia civilizaciones diferentes. |
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Mi
primer destino: Cuba. En1991, la isla, sumida entonces en una
profunda crisis económica, había importado de China cientos de
miles de bicicletas. Gracias a ellas, el país retomaba un semblante
de dignidad. Verdadero símbolo de libertad, la bici, se convirtió rápidamente
en el mediode transporte más utilizado. Y así seguía siendo en
el momento de mi visita. En La Habana, pude ver, por ejemplo,
autobuses reservados prioritariamente a los ciclistas con sus
bicis |
A
4.000 kilómetros de La Habana, NuevaYork vive un renacimiento
de la bici. Los messengers utilizan la bici por su maniobrabilidad
para evitarlos atascos. Nadie más rápido que ellos para zafarse
de entre las miríadas de taxis amarillos y llevar las cartas
y paquetes urgentes de los businessmen de Wall Street. Prueba
evidente de que la bici tiene también un lugar en el universo
urbanizado y desarrollado. Màs allà, en México, los vendedores
de helados en bici agitan sus campanillas para llamar la atención
del cliente. |
Y
lo mismo sucede en el otro lado del Atlántico. Durante mi estancia
en Burkina Faso, me encontré en Bobo-Dioulasso con importadores
de bastidores de bicis procedentes deGhana, que se los revendían
a los comerciantes, quienes, a su vez, los remodelaban para convertirlos
en bicicletas elaboradas y decoradas, muy solicitadas y caras.
Para volver a Europa, pasé por Marruecos. |
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En
la actualidad, trabajo enEuropa, donde se está viviendo el renacimiento
de la bicicleta. Amsterdam y Copenhague son hoy las puntas de
lanza de la política del "todo para la bici". Su influencia se
está propagando a otras capitales, como Paris o Berlin. Por lo
tanto, si la bici baja en Asia, se pone de moda aquí gracias
al sentimiento ecológico y a la sed de bienestar y de una nueva
calidad de vida. |
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